
Llevo unos días, por no decir unos meses, en los que MOC MAN me persigue, cmo muchos de vosotros sabéis. Ayer para no ser menos, fue un día horrible. Así que volviendo de camino a casa con mi paraguas e intetando que no se calasen mis pantalones, fui encabronándome más y más, y cerré el paraguas.
Fui caminando lentamente hasta mi casa, dejando que la lluvia penetrase mi ropa, pasase a mi piel y probablemente a mi alma. Levantaba la cara una y otra vez, notando las gotas refrescantes de gran poder sedante. Solté mi pelo que también fue mojándose, lo agité con fuerza como si fuese un animal. Lamí las gotas que resbalaban por mi cara, de forma muy sensual pero con la sensualidad inocente ( si es que existe) de una niña. Pisé todos los charcos que pude. Cuanto más mojada estaba mejor me sentía. Fue una lluvia de vida. Y aún os preguntáis por qué soy tan feliz.
Eso sí, me faltó un presencia masculina al llegar chorreando a casa, con quien secar las gotas a base de contacto corporal, a quien acariciar con mi pelo mojado, a quien tocar con mis dedos temblorosos por el frío. Habría sido la culminación de una gran noche, de las que no se olvidan.

¿Por qué fue tan malo el día, corazón ?